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Atrapado, sin salida y maniatado. El Real Madrid se colapsa, incapaz de exhibir su poderío en el momento cumbre. La tensión le hace mella, no le deja pensar con inteligencia y acaba por mostrar sus puntos débiles. Los blancos se convierten en presa fácil cuando sus señas de identidad –la velocidad y el contraataque- se esfuman. El panorama se complica: aparecen las dudas, aumentan los nervios y se repiten las mismas pesadillas que parecían superadas.

El Barça, como ya hizo en la Copa, ha sido capaz de llevar a su terreno a su adversario: partidos con anotaciones bajas, pausados y muy tácticos. La fórmula perfecta para frenar el showtime del conjunto de Pablo Laso, que sigue sin encontrar un plan alternativo que frene el planteamiento de Xavi Pascual.

laso

La igualdad ha sido máxima en los cuatro encuentros de la serie, deslucida por los malos porcentajes de tiro y la polémica arbitral. El título, como en 2012, se decidirá en el quinto partido, aunque el Real Madrid tendrá está vez el factor cancha a su favor. Pero la ecuación no es tan fácil de resolver después de que se hayan reabierto viejas heridas y debates. Porque la defensa culé está destrozando el vendaval ofensivo de los merengues, acostumbrados a vivir del perímetro más de lo necesario. La descompensación entre juego exterior e interior viene simbolizada en la figura de Rudy Fernández, con cero de 16 en triples. La estadística de equipo en este apartado es demoledora: 20 de 80 en tiros de tres, un paupérrimo 25 por ciento, cuando promediaba un 40 por ciento antes de iniciarse el play-off. Un auténtico lastre que se plasma en una anotación de 73 puntos, 14 menos que en la liga regular.

rudy

¿Qué está pasando? Más allá de las pocas variantes que ofrece la pizarra del técnico vitoriano, el Madrid echa en falta un verdadero líder en la cancha. Rudy aún no cumple ese rol ni asume la responsabilidad que se le presuponía con su llegada. Sus actuaciones han sido bastante discretas en ataque y notables en el apartado reboteador. Es un luchador nato, con un talento descomunal, pero no termina de explotar todo su potencial, condicionado por los problemas físicos que sufre en la espalda. En su mano está dar el salto definitivo: ser un jugador de primer nivel o pasar a ser determinante en Europa, como Navarro, Spanoulis o Diamantidis.

El contagio también afecta a hombres tan imprescindibles en el esquema como Mirotic y Carroll. El montenegrino, MVP de la Liga Endesa, ha pasado inadvertido en tres de los cuatro choques. El caso más preocupante es el del escolta mormón, que promedia cuatro puntos en casi 14 minutos. La asfixiante defensa de Oleson está atenazando al francotirador de Wyoming. Irreconocible, al igual que en la Final Four. Exceso de ansiedad, déficit de confianza. No es el único caso. Más habitual es el preocupante estado de forma de Carlos Suárez o del pívot brasileño Hettsheimer, inédito en la final. Demasiadas concesiones.

felipe

¿Quién asume el mando? Felipe Reyes, el eterno capitán. A sus 33 años, el pívot cordobés sigue partiéndose la cara por el equipo. Casta, tesón y ambición. El único superviviente, junto a un jovencísimo Llull, de aquel Madrid que fue capaz de levantar su última Liga en el Palau hace ya seis años. Inagotable en este eterno duelo de titanes, marcado por la infidelidad de los blancos a su estilo. El tercer envite ha sido un aviso muy serio para los pupilos de Pablo Laso. Con 62 puntos, 57 de valoración y 13 rebotes menos que el rival no existen los milagros. El Barça, sin Mickeal y Jawai, sigue vivo y dictamina a qué se juega. El Madrid, no. Ahí está la diferencia. ¿Veremos un cambio el miércoles?

Fotos: http://www.marca.com, http://www.intereconomia.com y http://www.libertaddigital.com

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Pablo Laso sonríe, sabe que es un privilegiado. Está orgulloso de su bloque. Dispone de una plantilla de primer nivel, descompensada en el juego interior, pero excelsa en el perímetro y notable en la dirección. Precisamente, es la posición de uno la que vertebra buena parte del proyecto deportivo y la que más mima. Al fin y al cabo, la identidad del Real Madrid, esa velocidad vertiginosa y explosiva, nace de las manos y el talento de sus bases.

Como ex jugador, Laso se convirtió en el auténtico cerebro de sus equipos, su motor de creación. Un auténtico ‘visionario’, con una media de 4,62 asistencias en sus 19 temporadas en la ACB. Ahora, en el banquillo, trata de inculcar sus valores a Sergio Llull y Sergio Rodríguez, en los que se ve reflejado. Gestionar los egos y los minutos de dos jugadores de tanta calidad y, a la vez, tan diferentes no es nada sencillo. Sin embargo, los resultados están avalando su trabajo en el vestuario.

sergio rodríguez

El ‘Chacho’ y Llull continúan creciendo a sus órdenes. El tinerfeño dinamitó el primer partido de cuartos de final ante Obradoiro. Se echó el equipo a sus espaldas y acabó con 15 puntos, cinco asistencias y 15 de valoración en 24 minutos. Números que avalan el buen momento del canario, que ha recuperado la confianza en su juego. Disfruta en la cancha, se divierte y transmite una seguridad inmensa a sus compañeros. Un genio que, tal vez, acusó su marcha prematura a la NBA, pero que se ha rehecho tras las críticas. Designado mejor base de la ACB, Sergio Rodríguez ha promediado 9,5 puntos, cuatro asistencias y 10 de valoración en la liga regular, con un brillante 44% en triples. No ha tenido un protagonismo indiscutible en minutos (18,5), pero sí en el desenlace de muchos partidos apretados. Su gran reto: mantener la regularidad de su juego. Está a su alcance, desde luego.

Sergio Llull también luce galones. Fundamental en el segundo partido ante Obradoiro, con 16 puntos y 17 de valoración en 32 minutos. El ‘aeroplano’ de Mahón, muy bien secundado por Carroll, rompió el choque en el tercer cuarto, lo que ha permitido que los merengues solventen la eliminatoria por la vía rápida y se planten en semifinales. En su sexta temporada en la entidad de Chamartín, el base menorquín ha promediado unos números muy similares a los del ‘Chacho’, aunque con más minutos en la cancha (23). Pura intensidad, cambios de ritmo espectaculares y espíritu de líder. Su enorme determinación le lleva, en ocasiones, a precipitarse, como le sucedió en la Copa del Rey de Vitoria. Un handicap que suple gracias a su ADN ganador, vital para cimentar un equipo campeón.

Llull

Dos directores de lujo. No es cine, es baloncesto. Llull y el ‘Chacho’ quieren rodar, a las órdenes de Laso, la mejor película de sus vidas en el Real Madrid. El elenco de estrellas que interviene en el rodaje acapara todos los focos, pero el guión más elaborado -el juego- determinará la calidad final del producto –los títulos-. Los ‘Sergios’ toman el mando. Laso disfruta. Llegó el momento del showtime. Es la hora del espectáculo.

Fotos: http://www.elmundo.es y http://www.20minutos.es

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Gen competitivo, mentalidad ganadora y corazón de campeón. Son los tres pilares básicos que cualquier equipo necesita para reinar en Europa. Un hito que Olympiacos ha vuelto a conquistar por segundo año consecutivo y, otra vez, sin partir como máximo favorito. Los griegos, con una intensidad defensiva descomunal y una capacidad física envidiable, han sentado cátedra en la máxima competición de clubes del viejo continente.

Aplastar en semifinales al CSKA ruso, que rezuma talento en todos los puestos gracias a sus 44 millones de euros de presupuesto, sólo estaba a su alcance. Ya lo demostraron el año pasado con el veterano Dusan Ivkovic y lo han vuelto a repetir con un técnico tan brillante como Giorgos Bartzokas, que ha apostado por la continuidad del bloque para seguir creciendo y hacer historia. De este modo, los helenos han conseguido configurar un estilo de juego muy sólido y funcionar como un equipo sin fisuras, donde prima el trabajo colectivo más allá de los chispazos individuales.

olympiacos campeón

La presión les hace temibles. Su espíritu de superación declina resignarse ante cualquier adversario. Eso es fe, confianza, seguridad, valor y fuerza de guerrero. Así se levantaron en el Top-16 cuando sumaban tres derrotas en los cuatro primeros partidos. El conjunto de El Pireo, que sucumbió ante el Barcelona en dos ocasiones, acabó segundo de grupo y accedió a la Final Four de Londres tras dejar en la cuneta al Efes turco, que llegó a dominar por 15 puntos, en el quinto choque de la serie. Levantarse siempre, creer hasta el último segundo. Y el guión se repitió en la final. Heroicos. Otra remontada, esta vez ante un Real Madrid que quería recuperar, en diez minutos, el trono que había perdido en 18 años. 10-27 en el primer cuarto. ¿Quién levanta esto? Olympiacos, claro.

El triple de Pero Antic abrió el camino. El macedonio y Hines, ese pívot de 1,96 que se abre paso en la zona gracias a su extraordinario físico, llevaron el choque al límite físico. Más contacto, más intimidación. Defensa extrema. La velocidad de Acie Law, la calidad de Perperoglou y los buenos minutos de Sloukas destrozaron los planes de Pablo Laso. Partido en un puño al descanso y sin que Spanoulis, el baluarte de los helenos, hubiera aparecido. Mala noticia, pésima para los blancos. El ex jugador de los Rockets ejerció de líder en una segunda parte para enmarcar. Tres triples consecutivos, aprovechando los bloqueos de Hines en los que Llull se quedó enganchado, para dinamitar el duelo. 22 puntos en 20 minutos para el base que ejecutó, con esa misma anotación, a Estados Unidos en el Mundial de 2006. Clase magistral, en la que no podía faltar un triple estratosférico de más de ocho metros. Tercer MVP de una Final a Cuatro, igualando a Kukoc, para el jugador de Larissa. Kill-Bill total.

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Olympiacos se toma la revancha de 1995, cuando el Real Madrid de Sabonis y Arlauckas levantaba su octava Copa de Europa y dejaba a los pupilos de Ioannidis con la miel en los labios. Desde entonces, los griegos han conquistado tres Euroligas. El varapalo que supuso la derrota ante el Barça en París 2010 (86-68) les ha hecho aún más fuertes en los momentos decisivos. Es el espejo en el que los hombres de Laso deben mirarse. Se ha pagado la inexperiencia en las grandes citas y la falta de un jugador interior de verdadero nivel. Sólo Olympiacos puede permitirse ese lujo por su sistema de juego, único en Europa, en el que todos aportan (seis jugadores anotaron al menos 10 puntos en la final, con una valoración total de 107).

Perder una final de Euroliga no es un fracaso, sí un golpe muy duro que tampoco debe hacer perder la perspectiva. Dos Final Four en los últimos tres años indican que se han construido los cimientos de un equipo campeón. Sólo hace falta paciencia y reforzar algunas líneas.

Ahora, más que nunca, los dirigentes de la entidad merengue no deben precipitarse. Estudiar muy bien las incorporaciones y dar continuidad al proyecto es clave, independientemente de que Pablo Laso no haya gestionado bien los minutos de jugadores tan determinantes como Sergio Rodríguez o que sólo se haya apostado por Hettsheimer para calentar banquillo en detrimento de Ante Tomic. El técnico vitoriano se ha ganado un respeto y más oportunidades. La Liga Endesa es factible si se conserva la calma y el sentido común. Carroll o Mirotic han rendido por debajo de su nivel, pero son piezas indispensables en el esquema. Rudy puede brillar mucho más y lo hará.

De cualquier forma, no conviene olvidar que el Olimpo del baloncesto de clubes es griego: nueve Euroligas desde 1996 (seis para Panathinaikos y tres para Olympiacos). La misión de los españoles será poner fin a esa hegemonía griega. El O2 de Londres espera, de nuevo, en 2014. ¿Quién detiene a los dioses helenos?

Fotos: http://www.lavanguardia.com

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