Archivos para junio, 2013

Hay heridas que, con el paso del tiempo, no cicatrizan y amenazan con volver a abrirse una y otra vez. El dolor reaparece y alimenta la frustración. Las consecuencias de esta pesadilla ya las conocemos: lesiones serias, inactividad forzada y una gran ola de incertidumbre. La grave lesión de rodilla que sufrió Rafa Nadal en 2012 dejó muchas secuelas sobre la hierba de Londres. El desafío del español comenzaba por recuperar sensaciones sobre esta superficie en la 127ª edición de Wimbledon, pero la historia vuelve a repetirse.

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El balear llegaba lanzado a la Catedral del tenis tras conquistar su octavo Roland Garros y afianzar su dominio sobre la tierra batida. Sin embargo, su adaptación al césped inglés sigue desgastándole física y mentalmente. Ni el descanso obligado que se tomó en el torneo alemán de Halle le ha beneficiado. Esta vez ha sido el belga Steve Darcis (número 135 de la ATP) el que ha hecho añicos su sueño en las pistas del All England Club, como ya hiciera el checo Lukas Rosol el año pasado. Es la primera vez que el tenista manacorí cae eliminado en la primera ronda de un Grand Slam. Una derrota muy dura, en tres sets, de mayor magnitud que las cosechadas en 2003 y 2005 ante Srichaphan y Muller.

No conviene volverse loco. Lo más importante es ver el estado en el que queda la maltrecha rodilla de Nadal, que ya le obligó a parar durante siete meses y a vivir un auténtico calvario. Siendo sinceros, poco más se le podía pedir al manacorí desde su vuelta al circuito ATP: siete títulos y nueve finales. A eso se le llama arrasar.

Rafa siempre se crece ante las adversidades y nunca pone excusas. ¿Alguien lo duda? Él es su primer crítico y el más exigente. Es la naturaleza del campeón; superar sus propios límites y mejorar día a día. Ya conquistó la Centre Court. Se abrió camino en 2008 tras un duelo antológico contra el gigante suizo Roger Federer, heptacampeón del torneo. Las molestias de su rodilla le impidieron defender título, pero volvió a coronarse al año siguiente tras batir a Berdych. Ese 4 de julio de 2010 demostró, una vez más, que su juego puede resultar igual de demoledor que el que exhibe en tierra batida. Conviene tenerlo presente y retenerlo en la memoria.

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Es cierto que, desde esa fecha, todo han sido golpes difíciles de encajar. Djokovic, en la final de 2011, y sobre todo, los tropiezos ante desconocidos como Rosol y Darcis. Derrotas que escuecen, pero que también deben servir de acicate para alcanzar nuevos retos.

La realidad es que Nadal suma 43 victorias y únicamente tres derrotas esta temporada. Es el mejor jugador del año y ya no defenderá puntos durante 2013, mientras que Djokovic, actual número uno, luchará por no perder 6.970. El balear tiene 27 años y tendrá muchas más oportunidades para levantar su tercer Wimbledon e igualar a ilustres como Becker, McEnroe o Newcombe. Las heridas hacen más fuerte al gladiador. Es el momento de descansar, reflexionar, no precipitarse y guardar fuerzas para el US Open, que arrancará el próximo 26 de agosto. Rafa no ha dicho su última palabra. Seamos pacientes y mantengamos la calma.

Fotos: http://www.nacion.com y http://www.lavanguardia.com

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Todo buen capitán conduce a su equipo hacia la victoria final, la más ansiada y añorada. Transmite fuerza, ilusión y ambición a un grupo que se sustenta en sus brazos de hierro, curtidos en mil batallas. Imprescindible a la hora de asumir responsabilidades y de ejecutarlas a la perfección. Inteligente, tenaz, valiente e inmortal. Felipe Reyes Cabanas sigue dando el callo a sus 33 años. La competencia le ha hecho crecer y madurar como jugador a pasos agigantados. Une al grupo, lo hace más compacto y sólido, y acepta el rol asignado por el técnico. Un ejemplo dentro y fuera de la cancha.

Somos el Real Madrid y estamos obligados a ganar”. Una frase que lleva escrita a fuego en su corazón. No se arruga, siempre aparece en los momentos de mayor presión. Irrumpió en el tercer partido por el título ante el Barcelona (20 puntos y 26 de valoración) y emergió, de nuevo, en el quinto y definitivo choque (14 puntos y 13 de valoración). El pívot cordobés suma su segundo MVP de la final de la Liga Endesa, como ya hizo en 2007 e iguala al mítico Sabonis. Los merengues vuelven a instalarse en la élite del baloncesto español. Y Felipe sigue comandando la nave.

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Espartaco’, como le apodó el gran Andrés Montés, ha dirigido la rebelión contra el imperio blaugrana, que sumaba siete finales consecutivas y tres títulos en los últimos seis años. Infatigable e imparable. Reyes ha promediado 12,2 puntos, 5,2 rebotes y 13 de valoración en 22 minutos. Ha recibido 22 faltas y ha capturado 26 rebotes, 15 de ellos en ataque. Espectacular. Su porcentaje en el tiro de dos ha sido brillante, un 60% (20/33). Sigue mejorando sus lanzamientos desde el 4,60, con un 75% (21/28). Un auténtico bastión para su equipo, sobre todo si tenemos en cuenta el desacierto del Real Madrid desde el perímetro, un pobre 23,58% (25/106). La tormenta se había desatado y el barco parecía condenado a naufragar hasta que los blancos han decidido ser fieles a su estilo, otra vez con Felipe asumiendo galones.

 

Reyes un luchador nato, de espíritu de oro, propio de esa irrepetible generación de 1980. Admirado por compañeros y rivales. Su padre disfruta de él desde el cielo. Este verano tendrá que parar y no participará en el Eurobasket, pero volverá. Siempre lo hace. Su próximo reto se la Euroliga. Necesitará refuerzos de lujo, pero no cejará en su empeño hasta conquistarla. Inconmensurable, eterno. Felipe continúa reinando.

Foto: http://www.vavel.com

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Atrapado, sin salida y maniatado. El Real Madrid se colapsa, incapaz de exhibir su poderío en el momento cumbre. La tensión le hace mella, no le deja pensar con inteligencia y acaba por mostrar sus puntos débiles. Los blancos se convierten en presa fácil cuando sus señas de identidad –la velocidad y el contraataque- se esfuman. El panorama se complica: aparecen las dudas, aumentan los nervios y se repiten las mismas pesadillas que parecían superadas.

El Barça, como ya hizo en la Copa, ha sido capaz de llevar a su terreno a su adversario: partidos con anotaciones bajas, pausados y muy tácticos. La fórmula perfecta para frenar el showtime del conjunto de Pablo Laso, que sigue sin encontrar un plan alternativo que frene el planteamiento de Xavi Pascual.

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La igualdad ha sido máxima en los cuatro encuentros de la serie, deslucida por los malos porcentajes de tiro y la polémica arbitral. El título, como en 2012, se decidirá en el quinto partido, aunque el Real Madrid tendrá está vez el factor cancha a su favor. Pero la ecuación no es tan fácil de resolver después de que se hayan reabierto viejas heridas y debates. Porque la defensa culé está destrozando el vendaval ofensivo de los merengues, acostumbrados a vivir del perímetro más de lo necesario. La descompensación entre juego exterior e interior viene simbolizada en la figura de Rudy Fernández, con cero de 16 en triples. La estadística de equipo en este apartado es demoledora: 20 de 80 en tiros de tres, un paupérrimo 25 por ciento, cuando promediaba un 40 por ciento antes de iniciarse el play-off. Un auténtico lastre que se plasma en una anotación de 73 puntos, 14 menos que en la liga regular.

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¿Qué está pasando? Más allá de las pocas variantes que ofrece la pizarra del técnico vitoriano, el Madrid echa en falta un verdadero líder en la cancha. Rudy aún no cumple ese rol ni asume la responsabilidad que se le presuponía con su llegada. Sus actuaciones han sido bastante discretas en ataque y notables en el apartado reboteador. Es un luchador nato, con un talento descomunal, pero no termina de explotar todo su potencial, condicionado por los problemas físicos que sufre en la espalda. En su mano está dar el salto definitivo: ser un jugador de primer nivel o pasar a ser determinante en Europa, como Navarro, Spanoulis o Diamantidis.

El contagio también afecta a hombres tan imprescindibles en el esquema como Mirotic y Carroll. El montenegrino, MVP de la Liga Endesa, ha pasado inadvertido en tres de los cuatro choques. El caso más preocupante es el del escolta mormón, que promedia cuatro puntos en casi 14 minutos. La asfixiante defensa de Oleson está atenazando al francotirador de Wyoming. Irreconocible, al igual que en la Final Four. Exceso de ansiedad, déficit de confianza. No es el único caso. Más habitual es el preocupante estado de forma de Carlos Suárez o del pívot brasileño Hettsheimer, inédito en la final. Demasiadas concesiones.

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¿Quién asume el mando? Felipe Reyes, el eterno capitán. A sus 33 años, el pívot cordobés sigue partiéndose la cara por el equipo. Casta, tesón y ambición. El único superviviente, junto a un jovencísimo Llull, de aquel Madrid que fue capaz de levantar su última Liga en el Palau hace ya seis años. Inagotable en este eterno duelo de titanes, marcado por la infidelidad de los blancos a su estilo. El tercer envite ha sido un aviso muy serio para los pupilos de Pablo Laso. Con 62 puntos, 57 de valoración y 13 rebotes menos que el rival no existen los milagros. El Barça, sin Mickeal y Jawai, sigue vivo y dictamina a qué se juega. El Madrid, no. Ahí está la diferencia. ¿Veremos un cambio el miércoles?

Fotos: http://www.marca.com, http://www.intereconomia.com y http://www.libertaddigital.com

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El destino les condena, continuamente, a medir su eterna grandeza con el fin de acrecentar la leyenda del baloncesto español. En la pista aguarda la gloria, pero también el fracaso. A un solo paso. Tan cerca, tan lejos. Desafiarse forma parte de su naturaleza ganadora a lo largo de la historia. Son gigantes, titanes que se retan sin ningún tipo de concesión ni contemplación. La batalla se vuelve tan intensa que adquiere tintes épicos ante las numerosas virtudes de los contendientes: Rudy, Navarro, Mirotic, Lorbek, Carroll, Oleson, Sergio Rodríguez, Marcelinho, Llull, Tomic … Calidad infinita, talento inagotable.

Real Madrid y Barcelona vuelven a chocar este año. Es la undécima vez que miden sus fuerzas en la lucha decisiva, la más despiadada. El reto: dominar la ACB, extender su hegemonía. Es la final más repetida en la competición nacional. Máxima rivalidad. Saltarán chispas. No habrá tregua ni pactos. La hora de la verdad para dos colosos inagotables.

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¿Favorito? Ni los precedentes despejan dudas. Cinco campeonatos para ambos. Igualdad absoluta. ¿Será determinante el factor cancha? El equipo de Pablo Laso se ha mostrado intratable en el Palacio de los Deportes, pero debe ratificarlo en el momento de máxima presión. De lo contrario, esa teórica ventaja podría transformarse en un handicap demasiado pesado. Los blancos han ganado en seis de las siete ocasiones en las que han contado con la pista a su favor. Eso sí, su única derrota llegó ante el Barça hace 16 años. Roberto Dueñas desató su poderío en la zona con un magnífico doble-doble, 13 puntos y 12 rebotes, que catapultó al éxito a los culés en el quinto partido de la serie.

El conjunto de Xavi Pascual, experto en la guerra psicológica y táctica, siempre da la cara. Las bajas de Mickeal y Jawai han mermado su inmenso potencial, pero no su ADN competitivo. Será la séptima final consecutiva para un Barcelona que ha conquistado tres cetros nacionales en los últimos cuatro años. Es el vigente campeón. Nunca se rinde, como demostró el año pasado con un 1-2 en contra frente al eterno rival.

Enfrente, un adversario temible que no para de crecer y que clama venganza. El Real Madrid cuenta ahora con la experiencia que quizá le faltó en 2012. El bloque es mucho más compacto y despliega un juego aún más espectacular. El showtime de la Casa Blanca engancha a la afición, que tiene motivos suficientes para soñar. Han pasado seis años desde que Joan Plaza aterrizó en la capital y construyó un bloque ganador. Campeón de la ACB en el Palau (3-1), con 21 puntos de un espectacular Felipe Reyes. Excepcional.

Mirotic toma ahora el mando de la nave blanca. Niko ha dado un paso adelante. El genio de Podgorica promedia 12,2 puntos, ocho rebotes y una valoración de 18,8. Es líder en recuperaciones (1,60) y en el apartado de más / menos (17,6). El MVP pisa fuerte. Ha despertado de su letargo tras una Final Four en la que se le echó en falta. Lo mismo le ha ocurrido a Carroll. El escolta mormón se muestra letal desde el perímetro. 14 de 22 en triples, casi un 64%. Su irrupción en la cancha dinamita la resistencia de los rivales, sobre todo cuando Sergio Rodríguez marca el ritmo (4,4 asistencias por encuentro).

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El caudal ofensivo de los blancos asusta. ¿Cómo detenerlo? El Barcelona ahoga a sus adversarios desde la defensa. No dejará correr al Madrid. Tiene a un líder letal como Juan Carlos Navarro (12,5 puntos por partido) y sobresale por su juego colectivo. Oleson, Marcelinho, Sada, Tomic y Lorbek promedian una valoración superior a 10 puntos. El ala-pívot esloveno también está de vuelta: 21 de 24 en lanzamientos de dos, un 87,5%. La tierra tiembla, el baloncesto se abre paso. Se desata la furia de titanes.

Fotos: http://www.teinteresa.es y http://www.lavanguardia.com

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El pulso se acelera de manera descontrolada. La mente se bloquea, no pensamos con claridad. Nos volvemos impulsivos ante ese exceso descontrolado de adrenalina. Nace la ansiedad y acabamos precipitándonos una y otra vez. Son algunas de las secuelas que vienen derivadas del alto nivel de exigencia al que nos vemos sometidos a diario.

La presión se vuelve tan terrible que puede convertirse en frustración si no se reflexiona a tiempo y se recupera la tranquilidad. Porque, al fin y al cabo, estamos luchando contra nosotros mismos. El enemigo está en casa. Y sólo nos queda reconocer nuestros errores y luchar hasta la extenuación para no apartarnos del camino soñado, el que tantas veces ha recorrido Rafa Nadal.

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El tenista español está acostumbrado a renacer. Tras siete meses en el infierno, sin competir, no ha perdido su humildad ni su capacidad de autocrítica. “Si no soy capaz de calmarme mis opciones serán las de ir a pescar a Mallorca”. Lo reitera, sin tapujos, todo un heptacampeón de Roland Garros que conoce, mejor que nadie, cómo someter a sus rivales en la arcilla de la Philippe Chatrier. Sólo así podrá recuperar su mejor juego, esa velocidad y precisión perfecta en sus golpes.

Demasiados errores, 95 en total, ante adversarios de segunda línea, como Brands, Klizan y Fognini en su primera semana en París. ¿Dudas? El gladiador de Manacor muestra una envidiable entereza mental en situaciones críticas. La máquina perfecta, como reconocía su última víctima en el torneo galo. Estamos ante el mejor jugador del año (seis títulos y ocho finales). Las derrotas y las críticas le hacen más fuerte, temible. Rafa suma 18 victorias consecutivas desde que perdiera su imperio en Mónaco a manos de Novak Djokovic.

 

¿Cuál es el secreto? Trabajar sin descanso, mejorar, encontrar esa regularidad en la pista. Así ha conseguido 55 triunfos en Roland Garros, tres menos que dos grandes tenistas como Nicola Pieatrangeli y Guillermo Vilas. Nadal es un vendaval. 41 títulos en tierra batida avalan su leyenda e infunden respeto, el mismo que profesa a todos sus rivales desde que dio sus primeros pasos en el circuito ATP. Ahí radica gran parte de su grandeza como profesional.

Nadal respira, se prepara para la batalla final. La semana decisiva comienza el lunes, el día de su cumpleaños. No se admiten más distracciones. La hora de la verdad ha llegado. El billete a cuartos pasa por superar al japonés Nishikori. En plena madurez, física y mental, Rafa se dejará la piel hasta el final. No quiere que se repita la pesadilla de 2009, cuando cayó derrotado en octavos ante Soderling. La única derrota del español en París. Aprendió la lección. Se agarrará a la arcilla francesa hasta desfallecer, como hizo en 2011 ante el cañonero Isner para derribarle en cinco sets. El campeón siempre responde a la exigencia más extrema.

Foto: http://www.rafapedia.com

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