Archivos para mayo, 2013

Pablo Laso sonríe, sabe que es un privilegiado. Está orgulloso de su bloque. Dispone de una plantilla de primer nivel, descompensada en el juego interior, pero excelsa en el perímetro y notable en la dirección. Precisamente, es la posición de uno la que vertebra buena parte del proyecto deportivo y la que más mima. Al fin y al cabo, la identidad del Real Madrid, esa velocidad vertiginosa y explosiva, nace de las manos y el talento de sus bases.

Como ex jugador, Laso se convirtió en el auténtico cerebro de sus equipos, su motor de creación. Un auténtico ‘visionario’, con una media de 4,62 asistencias en sus 19 temporadas en la ACB. Ahora, en el banquillo, trata de inculcar sus valores a Sergio Llull y Sergio Rodríguez, en los que se ve reflejado. Gestionar los egos y los minutos de dos jugadores de tanta calidad y, a la vez, tan diferentes no es nada sencillo. Sin embargo, los resultados están avalando su trabajo en el vestuario.

sergio rodríguez

El ‘Chacho’ y Llull continúan creciendo a sus órdenes. El tinerfeño dinamitó el primer partido de cuartos de final ante Obradoiro. Se echó el equipo a sus espaldas y acabó con 15 puntos, cinco asistencias y 15 de valoración en 24 minutos. Números que avalan el buen momento del canario, que ha recuperado la confianza en su juego. Disfruta en la cancha, se divierte y transmite una seguridad inmensa a sus compañeros. Un genio que, tal vez, acusó su marcha prematura a la NBA, pero que se ha rehecho tras las críticas. Designado mejor base de la ACB, Sergio Rodríguez ha promediado 9,5 puntos, cuatro asistencias y 10 de valoración en la liga regular, con un brillante 44% en triples. No ha tenido un protagonismo indiscutible en minutos (18,5), pero sí en el desenlace de muchos partidos apretados. Su gran reto: mantener la regularidad de su juego. Está a su alcance, desde luego.

Sergio Llull también luce galones. Fundamental en el segundo partido ante Obradoiro, con 16 puntos y 17 de valoración en 32 minutos. El ‘aeroplano’ de Mahón, muy bien secundado por Carroll, rompió el choque en el tercer cuarto, lo que ha permitido que los merengues solventen la eliminatoria por la vía rápida y se planten en semifinales. En su sexta temporada en la entidad de Chamartín, el base menorquín ha promediado unos números muy similares a los del ‘Chacho’, aunque con más minutos en la cancha (23). Pura intensidad, cambios de ritmo espectaculares y espíritu de líder. Su enorme determinación le lleva, en ocasiones, a precipitarse, como le sucedió en la Copa del Rey de Vitoria. Un handicap que suple gracias a su ADN ganador, vital para cimentar un equipo campeón.

Llull

Dos directores de lujo. No es cine, es baloncesto. Llull y el ‘Chacho’ quieren rodar, a las órdenes de Laso, la mejor película de sus vidas en el Real Madrid. El elenco de estrellas que interviene en el rodaje acapara todos los focos, pero el guión más elaborado -el juego- determinará la calidad final del producto –los títulos-. Los ‘Sergios’ toman el mando. Laso disfruta. Llegó el momento del showtime. Es la hora del espectáculo.

Fotos: http://www.elmundo.es y http://www.20minutos.es

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La tierra le pertenece porque es el escenario perfecto de sus mejores batallas. El gladiador inmortal de Roma siempre cicatriza sus heridas gracias a un físico prodigioso y a unos golpes demoledores. No se amilana ante el fuego cruzado de sus oponentes. La lucha le hace más fuerte a cada segundo. Su adrenalina se dispara para competir por la victoria hasta la extenuación. La gloria le aguarda en un coliseo entregado que corea su nombre. Se llama Rafael Nadal Parera y su fina y afilada espada es la raqueta, la que le ha convertido en héroe, por séptima vez, en el Campo Centrale del Foro Itálico.

nadal gladiador

Sólo los guerreros más valientes y tenaces pueden recuperarse en los momentos críticos. Ni el ‘martillo’ de Gulbis le hizo bajar la mirada. Esa mentalidad ganadora es, realmente, envidiable, la esencia de un estilo que arrebata y enamora porque, día a día, consigue superarse. Lo volvió a hacer ante el gran Roger Federer, al que apabulló desde el primer momento y acabó acorralando hasta que, rendido, bajó los brazos. El cara a cara entre estos dos colosos duró poco más de una hora, tiempo suficiente para que Nadal tocara el cielo, donde los dioses contemplan sus inagotables virtudes.

Incontrolable, como un huracán desatado, tras siete meses de obligado reposo. El gladiador más completo desde que comenzó el curso. Imparable. Seis títulos, incluidos tres Masters 1000, en ocho finales. Perdió su imperio en Mónaco, pero reaccionó al instante. Conquistó Barcelona y Madrid para reinar, de nuevo, en Roma. Espectacular. Ha ganado músculo, velocidad, precisión y, sobre todo, mucha confianza. Tiene motivos para sonreír y disfrutar. Se lo ha ganado a pulso. Su recuperación ha resultado prodigiosa.

nadal lucha

Las sensaciones son extraordinarias para afrontar Roland Garros, el primer Grand Slam del año. En París intentará ‘morder’ su octava Copa de los Mosqueteros. Su hambre es insaciable, como avalan los 56 títulos de su excelsa carrera profesional. Tiene 26 años y continúa superando todos los límites humanos. El gladiador de Manacor arrasa sin contemplaciones. Nunca descansa en tierra sagrada.

Fotos: www.elsol.com.bo y deportes.terra.es 

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Humildad, unión, casta, lucha y, sobre todo, mucha fe. Son los valores y emblemas más preciados de un Atlético de Madrid que, a lo largo de su historia, siempre ha sido capaz de levantarse en los momentos críticos, de máxima presión. Los colchoneros han aguantado multitud de golpes de su eterno rival durante 14 años, pero nunca han perdido la esperanza. Nada ni nadie puede arrebatarles su orgullo de campeón. Es lo que Diego Pablo Simeone ha inculcado a sus pupilos; ese carácter competitivo que avala a un equipo de espíritu inquebrantable. Y lo ha conseguido aparcando, desde el primer momento, el egocentrismo, la hipocresía y los malos modos, impropios de un conjunto campeón.

La grandeza rojiblanca se entiende desde un modelo de trabajo ejemplar en el que impera el sentido común y la cordura. No existen imposibles, sí retos a conquistar. El poder de Neptuno es inmenso. Levantar cuatro títulos de Copa ante el Real Madrid refleja la condición de un guerrero que se convierte en inmortal en el Santiago Bernabéu. La leyenda atlética se agranda en el coliseo blanco. Está escrito. Nueve de sus diez torneos coperos nacen en el estadio merengue. Sublime, letal.

atlético campeón

El destino castiga, merecidamente, al conjunto de Chamartín después de que Mourinho despreciara una y otra vez a muchos de sus futbolistas e, incluso, a la propia institución. La arrogancia le define y le retrata. Florentino Pérez, máximo responsable de la entidad, ha consentido su juego sucio durante tres años. Y le ha salido caro, carísimo. No cuidar las formas ni velar por la imagen del club es intolerable. Ni siquiera ha rectificado cuando aún estaba a tiempo.

En febrero, el equipo parecía renacer, despertar de su letargo. Soñaba despierto. Un espejismo. Poco después, reapareció ese ambiente hostil y hasta los máximos defensores del preparador de Setúbal, como Cristiano Ronaldo o Pepe, se acabaron rebelando. La plantilla no aguanta más. Pocos comulgan ya con sus teorías conspiratorias. El ‘dedazoa Vilanova, el menosprecio al trabajo de Toril con la cantera o sus continuas malas formas con la prensa y los jugadores son algunos de sus ‘éxitos’. Tres títulos (Copa, Liga y Supercopa) desde su llegada. No ha estado a la altura de las exigencias. ¿Alguien lo duda?

mou expulsado

La actitud de Mou es más que reprochable. Prefirió centrarse en la mala suerte y en el árbitro con tal de no reconocer el gran trabajo del Atlético, en contraposición a las palabras de Sergio Ramos, que sí es un baluarte del madridismo. El luso no admite, realmente, el fracaso de su gestión deportiva porque señala, de manera reiterada, a sus futbolistas. Los condena públicamente, también después de la final de Copa: “Lo siento, no puedo tirar penaltis”. Ha sido la traca final tras las repetidas humillaciones que ha tenido que soportar Casillas, el capitán del Real Madrid y de la Selección. Puede ser comprensible que Iker no juegue ni un solo minuto por el gran momento de Diego López, pero no que se ponga en duda su trabajo y profesional cuando, paradójicamente, Mou ya reclamaba el Balón de Oro para el portero de Móstoles en 2011.

Demasiado poder para un entrenador ‘top’ que no lo ha demostrado y que cree estar por encima de una entidad que cuenta con 111 años de historia. Y más lamentable aún que la directiva no le haya parado los pies ni le reprochara su ausencia en el palco. Tampoco subió Cristiano, que acabó desquiciado. Es la mejor palabra que puede definir, ahora mismo, al Real Madrid. La incertidumbre se apodera de un club que vuelve a navegar sin rumbo, el que sí ha encontrado el Atlético.

Fotos: http://www.rtve.es y es.eurosport.yahoo.com

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Gen competitivo, mentalidad ganadora y corazón de campeón. Son los tres pilares básicos que cualquier equipo necesita para reinar en Europa. Un hito que Olympiacos ha vuelto a conquistar por segundo año consecutivo y, otra vez, sin partir como máximo favorito. Los griegos, con una intensidad defensiva descomunal y una capacidad física envidiable, han sentado cátedra en la máxima competición de clubes del viejo continente.

Aplastar en semifinales al CSKA ruso, que rezuma talento en todos los puestos gracias a sus 44 millones de euros de presupuesto, sólo estaba a su alcance. Ya lo demostraron el año pasado con el veterano Dusan Ivkovic y lo han vuelto a repetir con un técnico tan brillante como Giorgos Bartzokas, que ha apostado por la continuidad del bloque para seguir creciendo y hacer historia. De este modo, los helenos han conseguido configurar un estilo de juego muy sólido y funcionar como un equipo sin fisuras, donde prima el trabajo colectivo más allá de los chispazos individuales.

olympiacos campeón

La presión les hace temibles. Su espíritu de superación declina resignarse ante cualquier adversario. Eso es fe, confianza, seguridad, valor y fuerza de guerrero. Así se levantaron en el Top-16 cuando sumaban tres derrotas en los cuatro primeros partidos. El conjunto de El Pireo, que sucumbió ante el Barcelona en dos ocasiones, acabó segundo de grupo y accedió a la Final Four de Londres tras dejar en la cuneta al Efes turco, que llegó a dominar por 15 puntos, en el quinto choque de la serie. Levantarse siempre, creer hasta el último segundo. Y el guión se repitió en la final. Heroicos. Otra remontada, esta vez ante un Real Madrid que quería recuperar, en diez minutos, el trono que había perdido en 18 años. 10-27 en el primer cuarto. ¿Quién levanta esto? Olympiacos, claro.

El triple de Pero Antic abrió el camino. El macedonio y Hines, ese pívot de 1,96 que se abre paso en la zona gracias a su extraordinario físico, llevaron el choque al límite físico. Más contacto, más intimidación. Defensa extrema. La velocidad de Acie Law, la calidad de Perperoglou y los buenos minutos de Sloukas destrozaron los planes de Pablo Laso. Partido en un puño al descanso y sin que Spanoulis, el baluarte de los helenos, hubiera aparecido. Mala noticia, pésima para los blancos. El ex jugador de los Rockets ejerció de líder en una segunda parte para enmarcar. Tres triples consecutivos, aprovechando los bloqueos de Hines en los que Llull se quedó enganchado, para dinamitar el duelo. 22 puntos en 20 minutos para el base que ejecutó, con esa misma anotación, a Estados Unidos en el Mundial de 2006. Clase magistral, en la que no podía faltar un triple estratosférico de más de ocho metros. Tercer MVP de una Final a Cuatro, igualando a Kukoc, para el jugador de Larissa. Kill-Bill total.

spanoulis

Olympiacos se toma la revancha de 1995, cuando el Real Madrid de Sabonis y Arlauckas levantaba su octava Copa de Europa y dejaba a los pupilos de Ioannidis con la miel en los labios. Desde entonces, los griegos han conquistado tres Euroligas. El varapalo que supuso la derrota ante el Barça en París 2010 (86-68) les ha hecho aún más fuertes en los momentos decisivos. Es el espejo en el que los hombres de Laso deben mirarse. Se ha pagado la inexperiencia en las grandes citas y la falta de un jugador interior de verdadero nivel. Sólo Olympiacos puede permitirse ese lujo por su sistema de juego, único en Europa, en el que todos aportan (seis jugadores anotaron al menos 10 puntos en la final, con una valoración total de 107).

Perder una final de Euroliga no es un fracaso, sí un golpe muy duro que tampoco debe hacer perder la perspectiva. Dos Final Four en los últimos tres años indican que se han construido los cimientos de un equipo campeón. Sólo hace falta paciencia y reforzar algunas líneas.

Ahora, más que nunca, los dirigentes de la entidad merengue no deben precipitarse. Estudiar muy bien las incorporaciones y dar continuidad al proyecto es clave, independientemente de que Pablo Laso no haya gestionado bien los minutos de jugadores tan determinantes como Sergio Rodríguez o que sólo se haya apostado por Hettsheimer para calentar banquillo en detrimento de Ante Tomic. El técnico vitoriano se ha ganado un respeto y más oportunidades. La Liga Endesa es factible si se conserva la calma y el sentido común. Carroll o Mirotic han rendido por debajo de su nivel, pero son piezas indispensables en el esquema. Rudy puede brillar mucho más y lo hará.

De cualquier forma, no conviene olvidar que el Olimpo del baloncesto de clubes es griego: nueve Euroligas desde 1996 (seis para Panathinaikos y tres para Olympiacos). La misión de los españoles será poner fin a esa hegemonía griega. El O2 de Londres espera, de nuevo, en 2014. ¿Quién detiene a los dioses helenos?

Fotos: http://www.lavanguardia.com

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El Mundial de Fórmula Uno es una carrera de fondo, de 19 batallas, que prima tanto el talento de los pilotos como el trabajo de las escuderías, que estudian el modo de introducir mejoras en sus monoplazas y la elección de una buena estrategia. Son factores determinantes que decantan la balanza de uno u otro lado cuando se quiere luchar por el título hasta la última curva. En este sentido, el Gran Premio de España debe estimular la reacción de Fernando Alonso y Ferrari.

La frustración de Baréin resultó mayúscula. El fallo en el DRS del F138 obedece, en parte, al infortunio, pero lo que no se puede tapar, una vez más, es la falta de reacción del equipo italiano cuando tiene que tomar una decisión bajo presión. Vettel y Red Bull no fallaron, lo que les permite llegar a Montmeló con 30 puntos de ventaja. Demasiada cosecha en cuatro pruebas. La temporada pasada, a estas alturas, el alemán sumaba 10 puntos más que el español, aunque las sensaciones, eso sí, eran radicalmente distintas.

ferrari boxes

No podemos obviar que la distancia de Ferrari con sus máximos rivales se ha recortado de manera considerable. Sin embargo, tampoco es aconsejable vivir del optimismo y fiarlo todo al talento del bicampeón español, que también se equivoca, como vimos en Sepang. Todavía se está en la lucha, faltaría más.

El problema es que Red Bull siempre tiene un as bajo la manga. Ocurrió en 2012, cuando Vettel recuperó una renta de 43 puntos y volvió a llevarse el título. Y no todo fue, precisamente, suerte. Tomaron muy buenas decisiones e introdujeron importantes mejoras. Este año, la mayor degradación de los neumáticos tampoco ha lastrado en demasía el rendimiento del equipo de la bebida energética, que ahora podría sacar más partido a la aerodinámica de su monoplaza con los nuevos compuestos duros que acaba de introducir Pirelli. Las presiones de Red Bull y Mercedes han dado resultado. Veremos si este cambio resulta o no tan significativo.

Este es el panorama que se divisa a pocas horas de la carrera de Barcelona. Ferrari debe mirarse más a sí misma y no tanto al resto. De poco vale que Webber y Vettel estén de uñas si Alonso acaba fuera de los puntos por un problema mecánico. No se puede deformar la realidad, aunque haya motivos suficientes para ser optimistas. Ésa es la mejor vía para volver a la senda del triunfo. Hay que trabajar codo con codo si se quiere ser competitivo. La temporada es muy larga, pero no admite errores de bulto.

alonso

Maranello apuesta por el talento de Fernando, pero sigue sin contar con un ingeniero de primer nivel en sus filas. Por eso no es de extrañar que ya se especule con la incorporación de James Allison, antiguo director técnico de Lotus. La sombra de Adrian Newey, el “cerebro” de Red Bull, es aún muy alargada y pesa demasiado.

Ferrari, en definitiva, confía ciegamente en su líder. Alonso es el piloto más completo, pero necesita que su equipo dé un paso adelante. ¿Llegará en Barcelona? El asturiano ya fue capaz de vencer en Montmeló. Lo logró con Renault en 2006, cuando conquistó su último Mundial. La reacción comienza en casa.

Fotos: http://www.elmundo.es y http://www.eurosport.yahoo.com

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