Archivos para abril, 2013

No tenía, ni muchos menos, un físico portentoso, pero sí un talento descomunal, capaz de dejar con la boca abierta al mismísimo Michael Jordan en su primera temporada en la NBA. Con 1,83 de altura y 75 kilos, Allen Iverson no se arrugaba ante nada ni ante nadie. Imparable en el uno contra uno gracias a su desequilibrante crossover y a una técnica muy pulida que le permitía botar el balón con suma facilidad. Coordinación, velocidad y precisión. Todo en uno. Con esa clase magistral y su inusual facilidad para anotar, como ya había demostrado en la Universidad de Georgetown a las órdenes de John Thompson, se ganó muy pronto el respeto de sus compañeros y el reconocimiento de los aficionados.

Acostumbrado a vivir al límite. Rebelde en las pistas y fuera de ellas por su fuerte carácter y su fama de provocador. No es de extrañar sus numerosos problemas con la justicia desde su adolescencia, marcada por su paso por el correccional de menores. Afortunadamente, su otra cara, la de base electrizante, se acabó imponiendo. Despuntaba en fútbol americano y baloncesto. No pasaba desapercibido en el instituto. Y supo aprovecharlo al máximo. Su extraordinario gen competitivo le permitió ser seleccionado por los Sixers en la primera posición del draft de 1996. Maravilló desde el primer instante. Se convirtió en ‘La Respuesta’ (‘The Answer’) a todos sus problemas y posibilitó que Philadelphia volviera a ser un equipo reconocido, como hizo el mítico Wilt Chamberlain. El primer golpe de este rebelde había resultado demoledor. ‘Rookie del Año’, con 23,5 puntos y más de siete asistencias por partido. ¿Alguien dijo que los bajitos no podían ser reyes en una liga de gigantes?

iverson bryant

El base de Hampton conectaba muy bien con el público, completamente entregado a su clase. Su poderío ofensivo impresionaba, resultaba admirable. Cuatro veces máximo anotador de la Liga (1999, 2001, 2002 y 2005). Imponente. Promediar 26,7 puntos revela la fascinante carrera de este genio, capaz de recuperar 10 balones ante los Magic en un partido de play-off. Explotó en 2001, con actuaciones antológicas, como la que protagonizó frente a los Lakers en el primer partido de la final de la NBA. Iverson, MVP de esa temporada, lo bordó. Enloqueció a los angelinos con 48 puntos y Philadelphia se adelantó en la serie, aunque Kobe Bryant y Shaquille O’Neal se llevarían, finalmente, el anillo.

         La derrota le hizo más fuerte. No se vino abajo. Siguió creciendo como jugador, madurando. Esencia de campeón. Se colgó el bronce con la Selección estadounidense en Atenas 2004. Poco después, silenció a muchos de sus críticos con un partido de ensueño en Orlando: 60 puntos. Soberbio. Un año después decidió cambiar de destino y se marchó a Denver, donde compartió liderazgo con Carmelo Anthony. Y no defraudó. Casi 25 puntos y más de siete asistencias por encuentro. Pero los Nuggets no superaron la primera ronda del play-off. La historia se repetiría un año después. No era el momento de rendirse.

iverson bandeja

Su marcha a Detroit parecía una buena elección, pero las lesiones acabaron por mermar su rendimiento. La mala suerte volvió a cebarse con Iverson en Memphis y en su posterior vuelta a Philadelphia, que resultó efímera tras los problemas de salud de su hija. Con 35 años probó fortuna en Turquía. Su aventura apenas duró dos meses por culpa de los problemas físicos. Y, por si fuera poco, los problemas financieros comenzaron a pasarle factura. Perdió su mansión de Atlanta tras divorciarse de su pareja. Demasiado infortunio para el jugador de Virginia, que no descarta volver a las pistas. Ha desechado ofertas de la D-League y, ahora mismo, participa en partidos de exhibición en el continente asiático. Su deseo es “completar su legado en la NBA” tras 14 temporadas que se nos han hecho muy cortas. Nos ha hecho vibrar y nunca le olvidaremos. Talento rebelde. Así es el gran Allen Iverson.

Fotos: http://www.alleniverson3.net/

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Han pasado ya 17 años, pero Pablo Laso nunca olvidará esa jugada, la que acabó por darle la puntilla al Real Madrid ante el Barcelona en la Final Four de París. Al partido le restaban menos de dos minutos cuando Ferrán Martínez anotó un triple, el único de su equipo, que acabó por desquiciar a los blancos (67-63). La cara del base vitoriano lo decía todo. Impotencia total, reflejada también en jugadores de primer nivel, como Arlauckas, Antúnez o Savic.

Lo cierto es que los culés renacieron de sus cenizas. Habían remontado 15 puntos para deshacerse del vigente campeón de Europa, que acusó mucho la marcha de Sabonis a la NBA. Karnisovas y Godfread, con 46 puntos entre ambos, dieron la puntilla al conjunto de Zeljko Obradovic. García Reneses movió muy bien sus fichas y le ganó la partida al técnico serbio, aunque Panathinaikos acabaría llevándose el título en una final marcada por el tapón ilegal de Vrankovic a Montero.

Laso aún tiene esa espina clavada. Su única Final Four como jugador le dejó un regusto muy amargo. Ahora, como entrenador, quiere desquitarse en Londres. Enfrente, de nuevo, aguarda el eterno rival. Los actores son diferentes, pero la historia se repite casi dos décadas después. La igualdad, como ocurrió en 1996, es máxima. Las fuerzas vuelven a equilibrarse, aunque el Barça está más acostumbrando a codearse con la élite del baloncesto continental en los últimos años. Es el equipo con más participaciones, 13, en la fase final de la Euroliga desde que en 1988 se instaurara este formato. El Real Madrid, por su parte, suma cinco presencias, dos de ellas en los últimos tres años. Será la sexta Final Four con dos equipos españoles en liza. Sólo en una ocasión acabó reinando un club de nuestro país. Tel Aviv fue talismán para el Joventut en 1994 con ese triple de Corny Thompson ante Olympiakos. Antes, los de Badalona se habían impuesto al Barça de Epi.

Lo mejor es que en el O2 Arena de Londres veremos a un equipo español luchando por el título, posiblemente ante el gran favorito, el CSKA de Moscú, con permiso del Olympiakos, verdugo de los rusos en la final de 2012. Los blancos buscan la revancha de París. Y los culés están obligados areinventarse”, según su propio técnico, tras la sensible baja de Pete Mickeal. No olvidemos que los hombres de Xavi Pascual se crecen ante las adversidades. Dominan muy bien la presión. Ya lo vimos ante Panathinaikos cuando los griegos dominaban la serie 2-1. El factor Navarro es su mejor arma. ‘La Bomba’ ha promediado más de 16 puntos por partido en el Top-8 y cada vez está más enchufado tras una temporada marcada por las lesiones. Al cien por cien, Navarro continúa siendo el jugador más determinante de Europa.

Nos espera un partido a cara de perro, sin concesiones. El envite del 10 de mayo es la cita del año para ambos. Laso no quiere que se repita lo acontecido en París. Él no podrá jugar, pero contará con el talento de Sergio Llull y la magia de Sergio Rodríguez para ahuyentar viejos fantasmas. Necesita que su equipo funcione como un bloque compacto para, 18 años después, acceder a una final de la máxima competición europea. El último en lograrlo fue Obradovic. Palabras mayores. El reto de Laso y del Real Madrid es, sinceramente, apasionante.

Fotos: http://www.basketblog.es y http://www.20minutos.es

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El búnker alemán continúa siendo indestructible, totalmente inexpugnable para los equipos españoles. Bayern y Borussia están construidos desde una base muy sólida: un modelo de fútbol en el que impera el orden, el buen trato del balón y la capacidad física. Han exhibido galones de campeón de una manera rotunda, sin ningún tipo de concesión. Un golpe de autoridad en toda regla que debe invitar a la reflexión tanto al Barcelona como al Real Madrid, que se han visto completamente indefensos ante la aplastante superioridad germana.

Goleadas de escándalo. 4-0 en Múnich y 4-1 en Dortmund. La Bundesliga está por encima de todos los campeonatos europeos. Hay que rendirse a la evidencia y quitarse la venda de los ojos. Messi y Cristiano Ronaldo, los dos mejores jugadores del mundo, no son suficientes para frenar la imparable locomotora bávara, que se ha llevado por delante las esperanzas de ver una final española en la Champions. Alemania domina el viejo continente a nivel de clubes y amenaza con extender su reinado a base de talonario, talento y trabajo, mucho trabajo. Por algo está Pep Guardiola en el Bayern. Armará un equipo aún más competitivo. Ya ha atado a Götze y el siguiente puede Lewandowski, dos piezas fundamentales en los esquemas de un Borussia infranqueable. Es para echarse a temblar.

barca bayern

El hundimiento de blaugranas y merengues se explica desde diferentes visiones. Los culés han llegado muy tocados a nivel físico. Messi, como se ha comprobado, no estaba en condiciones de jugar los 90 minutos de un choque tan crucial. El argentino necesita a su lado un delantero de primer nivel que le permita dosificarse y ganar más espacio en el campo. Xavi, el cerebro del equipo, no ha podido rendir al nivel sublime de otros años por culpa de los acuciantes problemas físicos, lo que también ha provocado un mayor desgaste en Busquets, clave en los esquemas de Tito Vilanova, cuya enfermedad también ha afectado al club. Y la defensa se ha quedado muy debilitada con las bajas de Mascherano y Puyol. ¿Fin de ciclo? En absoluto. Caer eliminado en las semifinales de la Champions y ganar la Liga con tanta holgura no es ningún fracaso. Eso sí, el Barça necesita fichar bien para poder rotar mejor una plantilla que, a mi juicio, se ha quedado un tanto descompensada y corta para las grandes citas. Sufrió en Milán y París. Al final, salió escaldado del Allianz Arena. Sólo queda levantarse.

La imagen exhibida por el Madrid en el antiguo Westfalenstadion fue lamentable, impropia de un equipo grande. Que Pepe reconociera que “esperaba un partido más fácil” deja en muy mal lugar a los jugadores y al cuerpo técnico. Los dos partidos de la fase de grupos no han servido para nada. Mourinho no ha sido capaz de diseñar un plan coherente para detener el talento del conjunto de Klopp, que le ha ganado la partida a nivel táctico a un entrenador ‘top’ que sigue sin reconocer sus errores. Mal camino, peor final. La falta de creación obliga, tristemente, al fútbol directo, a los pelotazos. Porque los blancos no saben jugar con el balón pese a tener jugadores como Xabi Alonso y, sobre todo, Özil. Por eso no es de extrañar que el mejor del partido fuera Diego López. La goleada, por cierto, pudo ser aún más sonrojante. Cura de humildad.

dortmund madrid

La remontada es el único consuelo. No obstante, conviene ser sensatos. ¿Están preparados Barça y Madrid para darle la vuelta a esta situación tan crítica? El poder pertenece, a día de hoy, a los alemanes, aunque todavía haya que jugar en el Camp Nou y el Bernabéu. Los milagros existen, pero pocas veces suceden. Y son imposibles cuando el nivel de uno y otro contendiente es tan desigual. Ojalá me equivoque, pero lamentablemente es la gloria alemana la que espera en Wembley. El fútbol ha dictado sentencia. Hay que acatarlo.

Fotos: http://www.fcbarcelona.es y http://www.mirror.co.uk

La Costa Azul de Mónaco ya no habla español. Rafa Nadal se ha visto obligado a abdicar ante la explosividad del serbio Novak Djokovic, el nuevo Príncipe de la tierra batida de Montecarlo. La hegemonía del manacorí se ha extendido casi una década. 46 victorias consecutivas en este Masters 1000 y ocho títulos consecutivos avalan su leyenda, imborrable y, posiblemente, insuperable. Ni siquiera mitos como Borg o el gran Federer, ambos con 41 triunfos en Wimbledon, han llegado tan lejos. Por eso, el primer trofeo del tenista de Belgrado en la arcilla monegasca (6-2, 7-6) adquiere un peso tan importante.

nadal djokovic

Cambiar la historia siempre resulta muy costoso, sobre todo si te quedas a las puertas del éxito en dos ediciones (2009 y 2012). Sin embargo, Nole ha sido capaz de poner fin a la supremacía del mallorquín. Ha madurado, por algo es el número 1 del mundo. Aprende rápido y continúa mejorando. Se crece en los puntos decisivos. Sobrevive a la adversidad. Sabe sufrir. Ni siquiera sus molestias en el tobillo derecho le impidieron noquear al ruso Youznhy. Necesitó más de cuatro horas de partido, pero se levantó a tiempo, como hizo también en octavos ante Mónaco. A partir de ahí, cada vez más entero a nivel físico y mental, no ha tenido rival en la pista.

Djokovic avasalla. Ha ganado ocho de los nueve Masters 1000 que componen el circuito ATP. Únicamente se le resiste la pista dura de Cinccinati, donde ha caído derrotado en cuatro finales. Este año, de nuevo, intentará cambiar su destino. Aunque su obsesión es clara: levantar su primer título en Roland Garros, el único grande que le falta para completar el Grand Slam. Madrid y Roma serán un ensayo de primer nivel antes de la gran cita de París.

djokovic

¿Favoritos? Es muy probable que Nadal y Djokovic, con permiso de Federer y Murray, vuelvan a verse las caras en la Philippe Chatrier. El español, tras permanecer siete meses fuera de la competición, suma cinco finales y tres títulos (Sau Paulo, Acapulco e Indian Wells). Le falta aún chispa, pero ha demostrado, una vez más, que no tiene límites, al igual que el serbio, que ha conquistado Australia, Dubai y Montecarlo. La igualdad es máxima en sus enfrentamientos: 19 victorias para Rafa y 15 para Nole. No obstante, el dominio del manacorí todavía es abrumador en tierra batida, con un balance de 12-3. Montecarlo ha sido, por tanto, un anticipo del fuego cruzado que nos brindarán estos dos colosos del tenis. La batalla está servida.

Fotos: http://novakdjokovic.com/en/

Se acabó el contagio, ese mal endémico que había lastrado tanto al Real Madrid en los últimos años. La fiebre amarilla de Tel Aviv no llegó ni siquiera a convertirse en virus porque, esta vez, Pablo Laso sí supo encontrar la vacuna perfecta: la mejor defensa. Agresividad y concentración máxima en el momento más importante de la temporada, el más delicado. Una labor impecable. En cuartos, los israelíes han anotado 57 puntos, 21 menos de los que promediaban en el Top-16. Frenazo en seco del Maccabi. Actuaciones decepcionantes de Hickman y, sobre todo, de Smith (1/12 desde el perímetro y -1 de valoración). La excepción ha sido el pívot Shawn James, la única baza en el juego interior.

lull maccabi

Los porcentajes del equipo de David Blatt han caído en picado de manera escandalosa, con un pobre 28% en triples y 61% en tiros libres. La valoración, ridícula: 53. Intensidad pura. La pizarra del técnico vitoriano ha funcionado a la perfección en este aspecto. Paso de gigante para llegar a la Final Four de Londres por la vía rápida.

La superioridad en el rebote también ha sido manifiesta y, por tanto, clave en la serie. Los blancos han capturado 14 rebotes ofensivos más, lo que les ha permitido gozar de segundas opciones y marcar el ritmo de partido. Dominio absoluto bajo tableros, con un gran papel de Begic y un inconmensurable Felipe Reyes, el guerrero cordobés.

Otra de las claves la encontramos en la explosión de Llull. Máximo anotador de la serie (casi 16 puntos por encuentro), con una clase magistral en el segundo choque. Inspiradísimo en el triple (11/18), buena visión de juego y grandes penetraciones a canasta. Sin precipitarse, asumiendo el rol de líder en la cancha en momentos calientes. Grandes sensaciones. Un calco de lo que pudimos ver en el Palau en 2011, cuando se alzó con el MVP de la Copa del Rey. El motor del ‘aeroplano de Mahón’ se vuelve más fiable y competitivo cuando no se revoluciona en exceso.

 

El Real Madrid ha funcionado como bloque. Ha crecido, como sostiene Laso. No ha acusado el cansancio en el Top-8 porque ha sabido dosificar fuerzas en la ACB, donde puede permitirse bajar la guardia tras tener atado el primer puesto de la liga regular. Carroll, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Mirotic son un lujo. Cualquiera, por su descomunal talento, puede ser decisivo. Todos son valiosos y, además, se sienten muy identificados con el método de trabajo de su entrenador. Unión máxima. Un factor que no debe faltar en un equipo que aspira a ser campeón.

¿Es todo de color de rosas? No, por supuesto. La dependencia del tiro exterior resulta abusiva, sobre todo cuando el rival cuenta con un gran juego interior, defiende muy bien en estático y pierde muy pocos balones. Me refiero, obviamente, al gran favorito al título: el CSKA de Messina. ¿Qué hay que mejorar? El sistema de juego debe ser más amplio, con una mayor circulación de balón. Mirotic puede hacer mucho daño en el poste, no sólo desde el perímetro. ¿Y el banquillo? La aportación de hombres como Suárez, Draper y Hettsheimer preocupa y mucho. El alero madrileño continúa muy desacertado en ataque (seis puntos en 52 minutos), mientras que la presencia del base norteamericano y del pívot brasileño está siendo testimonial, lo que obliga a que las rotaciones sean más cortas.

celebración Madrid

El primer paso, eso sí, ya está dado. El Madrid tiene aún tiempo para mejorar. El O2 de Londres dictará sentencia del 10 al 12 de mayo. Será la quinta Final Four para los blancos, que han perdido tres de sus cuatro semifinales. La única que sacaron adelante fue la que les enfrentó al Limoges en 1995. Después, levantaron el título tras tumbar a Olympiakos en la gran final. De la gesta de Zaragoza ya han pasado 18 años. ¿Se repetirá en la capital inglesa? Londres dictará sentencia.

Fotos: http://www.realmadrid.com

Alonso, emperador chino

Publicado: 14/04/2013 en F1
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31 victorias en Fórmula Uno, 88 podios y 22 poles en 201 carreras. Pura magia, avalada por dos campeonatos del mundo. Números de auténtico genio para un hombre, Fernando Alonso, que sigue agrandando su leyenda. ¿Su última gesta? Ejercer un dominio total en China y convertirse en el nuevo emperador del país asiático.

Shanghái se tiñó del azul de Renault en 2005 para celebrar, como ya hizo Brasil, el primer título del asturiano. Siete años y medio después, esta ciudad luce el rojo de Ferrari tras la exhibición del F138. Paralelismos que invitan al optimismo si se mantiene esa constancia en el trabajo. Su cuarto año en las filas de la escudería italiana debe ser el paso definitivo para volver al Olimpo de la F-1.

Alonso chino

¿Qué ha cambiado? El piloto ovetense sí cuenta ahora con un monoplaza competitivo. No es el más completo, pero resulta bastante fiable. No desgasta en exceso los nuevos neumáticos de Pirelli y tiene una buena velocidad punta. Suficiente. Ese paso hacia delante ha permitido que, 12 carreras después, Alonso vuelva a reinar, como ya hiciera en el GP de Alemania 2012. Todo un golpe moral y anímico tras su retirada en Sepang.

Las claves: una excelente conducción y una magnífica estrategia de Ferari. Una labor impecable de ambos. ¿Cuál fue el resultado? Adelantamientos precisos y espectaculares, a cuatro campeones del mundo, que nacen del talento innato y el carácter competitivo de Fernando. Hasta el ingeniero Andrea Stella le insistía en que no era necesario volar en la pista. No tuvo rival. Apabulló a Vetttel, que rozó el podio tras una pésima calificación, y finalizó con 10 segundos de ventaja sobre Raikkonen, segundo, después de que el finlandés acusara su mala salida y un toque con el McLaren de Pérez.

Alonso China

En el trazado chino pudimos ver, en definitiva, la lección de un maestro que mejora con el paso de los años. Más sabio, maduro e inteligente. El español gestiona la presión de la manera más eficiente y continúa haciendo historia: iguala a Mansell en triunfos y se sitúa a 10 del gran Ayrton Senna.

Emperador de China y, ojalá, próximo jeque en la isla de Baréin, donde se ha impuesto en tres ocasiones (2005, 2006 y 2010). Sigo pensando que es la hora de Alonso. Disfrutemos de su talento.

A la orilla del río Támesis, al abrigo de una ciudad hacinada que crecía a un ritmo vertiginoso. Londres tuvo el privilegio de sentar las bases del fútbol en 1863. Un deporte que, a lo largo de su historia, no ha parado de crecer y ganar adeptos en todos los países por su gran impacto social y mediático. Hemos sido testigos de sucesos de gran magnitud, pero tal vez estemos a punto de vivir el acontecimiento deportivo más relevante a nivel de clubes en nuestro país: una final española en la Champions League. Sí, Real Madrid y FC Barcelona podrían verse las caras, por primera vez, el próximo 25 de mayo en Wembley, en la ‘Casa del Fútbol’. Sería, sin lugar a dudas, un broche de oro para conmemorar sus 150 años de vida.

champions

La gloria española pasa por Wembley, un estadio en el que los blaugranas han levantado ya dos títulos (en 1992 ante la Sampdoria y en 2011 frente al Manchester), mientras que los blancos todavía no han tenido la oportunidad de jugar en este mítico estadio. ¿Será este año? ¿Se trasladará el gran Clásico español a Europa? Los alemanes tienen mucho que decir porque se han cruzado en el camino. Viviremos un doble duelo hispano-germano: Bayern-Barça y Borussia-Real Madrid. Exigencia máxima.

La tarea es sumamente complicada, pero factible. No hay que olvidar que el Barcelona suma seis semifinales consecutivas después de haberse levantado cuando muchos le creían muerto. La plaga de lesiones y el bajón físico de algunos de sus jugadores no le han hecho bajar los brazos. Lo demostró ante el Milán y el PSG. Los culés nunca se han enfrentado al Bayern en semifinales. Sí lo hicieron en los cuartos de final de 2009, cuando arrasaron a los bávaros. 4-0 en el Camp Nou y empate a uno en el Allianz Arena.

barca bayern

Es cierto que el conjunto de Múnich ha mejorado considerablemente. De hecho, ha arrasado en el campeonato doméstico y aspira a conseguir un triplete histórico de la mano de Jupp Heynckes, al que muchas veces se le ha infravalorado de manera injusta. El Bayern ha explotado esta temporada. Avasalla. Para colmo, la historia también le sonríe, pues ha salido victorioso en nueve de sus 14 semifinales de Copa de Europa. Robben, Ribéry, Müller y Mario Gómez asustan, pero no tanto como Messi. Si el Barça recupera su juego y sus centrocampistas vuelven a fabricar fútbol será difícil no verle en la capital inglesa.

¿Qué le espera al Madrid? Un bloque joven, repleto de talento y gran circulación de balón. El Borussia, verdugo del Málaga, accedió a esta ronda en el descuento, con ayuda arbitral incluida. Es el único club que aún está invicto, con seis victorias y cuatro empates. Götze, Reus, Gündogan y el goleador Lewandowski son los puntales del conjunto de Klopp, que centra sus fuerzas en esta competición tras quedarse sin opciones en la Bundesliga y caer eliminado en la Copa.

Los precedentes más cercanos son favorables para los de Dortmund. Primeros del grupo D, ofreciendo muy buenas sensaciones de juego tras vencer 2-1 en el Westfalenstadion y empatar a dos en el Bernabéu. Sin embargo, el Madrid se deshizo de los germanos en la famosa semifinal de 1998. Ganó 2-0 en la ida, con goles de Morientes y Karembeau, en un partido marcado por la caída de la portería del Fondo Sur. En la vuelta, el empate a cero sirvió para certificar el pase a la final del conjunto que por aquel entonces dirigía Heynckes. Poco después, los blancos volverían a reinar en Europa tras deshacerse de la Juventus. El pasado, eso sí, no sirve para ganar títulos. En este sentido, contar con un futbolista tan determinante como Cristiano Ronaldo sí que es una garantía de éxito. No obstante, el portugués necesitará más ayuda por parte de sus compañeros. Özil, Xabi Alonso, Higuaín y Di María deben subir el nivel.

 

            En fin, se acabaron las concesiones. Llegan las semifinales de Champions. Es el momento en el que Barça y Madrid deben explotar al máximo sus recursos y citarse, de una vez, por todas en Wembley. Agrandar su leyenda y hacer historia pasa por Londres.